Se emplea crioterapia, drenaje linfático y productos venotónicos.
Favorece la micro circulación sanguínea y la eliminación de líquidos proporcionando un alivio inmediato y duradero. El tratamiento va dirigido a mejorar la hipertensión venosa y evitar así que aumente la destrucción tisular.
Las varices, más que un problema de estética, son una señal de que algo falla en el organismo.
Se calcula que una de cada cuatro mujeres padece en alguna medida estas dilataciones de las venas superficiales, que aparecen cuando el
sistema venoso de retorno no funciona correctamente, y la sangre por tanto no consigue retornar al corazón, se produce entonces un estancamiento en las venas.
Existen varices pequeñas y finas en forma de telarañas rojas, otras subcutáneas más gruesas, que provocan pesadez en las extremidades y varices grandes y varicosas, que suelen ser dolorosas y pueden originar trombosis. En un porcentaje importante tienen una explicación genética, pero también inciden el sedentarismo, la alimentación o los cambios hormonales.
Cuando las varices se presentan en el recto, se habla de hemorroides. Además de factores hereditarios, se vinculan a irritaciones por diarreas, estreñimiento y a pasar mucho tiempo sentado o de pie. Por ello el primer paso para luchar contra las varices y las hemorroides es hacer ejercicio en la medida de lo posible, caminar con regularidad, llevar una dieta rica en fibra e hidratarse generosamente. El ejercicio, la dieta correcta y otras prácticas sanas tienden a conservar la integridad del sistema.
Los factores de riesgo para las alteraciones vasculares periféricas incluyen:
: Vida sedentaria.
: Dieta rica en lípidos.
: Tabaco.
: Obesidad.